jueves, 22 de enero de 2009

Mi cuerpo

Mi cuerpo está herido
Esto está herido
Es sólo un cuerpo
Tan sólo un cuerpo

Carne que se hiere
Sólo un grito de la vida
Sólo es tierra la que muere
Mas mi alma no está herida

Sólo es sangre la que fluye
Es el hueso el que se rompe
No es mi alma la que huye
Es el cuerpo el cual es torpe

Mi cuerpo está herido
Mi cuerpo está dormido
Mi cuerpo está sufriendo
Mi cuerpo está muriendo

Mas mi alma no está muerta…

martes, 13 de enero de 2009

Sangre

La sangre es bella, al igual que tú
La sangre fluye en tu cuerpo y yo beso tu cuello.
Beso tus labios ensangrentados de ti.
Beso tu cuerpo ensangrentado.
Muerdo tu cuello y bebo tu sangre.
Sangre eterna.
Bella sangre.
Eres tan bella al igual que tu sangre.
Eres tan tierna cuando te encuentras manchada en sangre.
Eres tan bella.
Te amo Sangre.
Te amo Sangre

sábado, 18 de octubre de 2008

Maniquí

Maniquí

Maniquí, suave maniquí
Frío cuerpo, helados dedos
Objeto cuerpo, objetos dedos
Risa fingida

Quédate hay quieta
No digas nada, no pienses nada
Quédate ahí muerta
No grites, no llores


sábado, 20 de septiembre de 2008

Desde dos ventanas

Desde esta ventana el mundo se aprecia igual que de la otra ventana. Se observan distintas cosas, similares cosas, pero nada realmente importante, veo lo mismo desde está ventana que por la otra. Tal vez es la misma ventana y pienso yo que es otra ventana, pero me hace pensar que está ventana difiere de la otra. No son estás diferentes en algún aspecto, pero en ellas aprecio el mundo desde otra mira, otro ángulo, otra perspectiva, aunque observe lo mismo, pues bien ¿Qué veo yo desde acá, que no veo desde allá? Veo lo mismo, pero nada igual. Veo personas desde una ventana y veo cubos negros, desangrados, coagulados con tres ojos abiertos y tres ojos cerrados en sus seis caras. Por una ventana veo que caminan personas sobre un mar de sangre, pisoteando cadáveres en el piso, lanzando bombas nucleares, provocando masacres de personas, animales y vegetación en llamas. Por la otra ventana veo cubos negros, desangrados, coagulados con tres ojos abiertos y tres ojos cerrados en sus seis caras caminando por un prado verde floreado, árboles frondosos y animales felices. Ahora bien, miro nuevamente entre ambas ventanas, observo que pasa en ellas y descubro que las personas empiezan a plantar, a cuidar de los heridos, a ayudar a los necesitados y consolar a los deprimidos, mientras que los cubos negros, desangrados, coagulados con tres ojos abiertos y con tres ojos cerrados en sus seis caras, ya no tienen tres ojos abiertos y tres ojos cerrados en sus seis caras, si no que tienen seis ojos cerrados y ya no caminan por el prado si no que se detienen, estacan y establecen a matar a los animales, a quemar el prado verde floreado, los árboles frondoso y a exterminar a las personas de la otra ventana. Impregnado de curiosidad veo nuevamente que acontece entre ambas ventanas y para mi sorpresa sólo veo el resultado de una cruel guerra cuyo motivo desconozco… Entonces me paro a pensar ¿Qué hago aquí mirando entre dos ventanas mientras veo destruir el mundo? Y me respondo: estás encerrado en cuatro paredes, en un cubo desangrado, coagulado de cuatro ojos cerrados y dos ojos abiertos en sus seis caras, observando desde sus ojos la distintas visiones de ver el mundo y lo inútil que eres observando si no haces nada para salvarlo.


viernes, 19 de septiembre de 2008

Recipiente vacío

El fondo de la taza se encuentra vacío. Vacío cómo un cuerpo sin alma, cómo un hombre sin alma.

Aquello alguna vez existió, entre mis tristes labios, completándolos. Completando todo cuanto existe, todo cuanto soy, todo cuanto alguna vez seré.

Hoy no es parte de mí.

Consumido lentamente, parcialmente, particularmente

Digerido por mi ser, por mi yo, por mi existo. Dejando de existir en mí, después de ser mezclado con tres cucharadas de azúcar. Lentamente fue consumiéndose, deteriorándose, exterminándose,

El café.


Ángel

Ala blanca de sangre teñida

Gota roja de ojos brotar

Alma herida

Canción triste de llorar


Ángel, sangre, fluye

Ilumina el sufrimiento

Ángel, triste, huye

Durmiendo el decaimiento


Luz no ilumino

Esperanza muere

Obscurece mi camino

Soledad que hiere


Sólo deseo morir como un ser alado

Sólo deseo morir con tu luz crucificado

Soy ángel y no demonio

Soy demonio y no ángel


¿Cómo saber si soy ángel si mis alas son blancas?

¿Cómo saber si soy ángel si mis alas son negras?

¿Cómo saberlo?

¿Cómo?



Principios de creación

Lo ilógico sobrepasaba la realidad y nada de lo existente estaba creado.
Algo más allá de mí, palpitaba en mí ser antes de ser formado.

Anhelé existir, anhelé romper la eterna monotonía de vacío.

Formé una idea y está idea me formó a mí y ambos nos auto generamos.

En la absoluta nada, yo pasé a conformar algo, a interactuar con algo. En aquel instante que sólo yo era lo existente…

Ideas nuevas empezaron a establecer mi existencia, a formar parte de lo existente, a establecer parte de lo establecido.

Aquella idea eterna, monótona de constante existencia inmortal. Estableció un sentimiento, algo nuevo…

Se creó la soledad… y ansié eliminar este sentimiento.

Anhelé crear lo existente para mitigar mi soledad.

Establecí un flujo de energía constante, oscilante, creadora, en el plano de lo no existente. Esta energía empezó a fluir en la absoluta nada. Conformando planos, dimensiones, redes intermedias, conexiones cósmicas y en resumidas cuentas, conformando todo lo existente.

Mediante mi anhelo todo fue creado, todo fue conformado, todo fue establecido, pero nada atenuó mi soledad… ya que yo lo era todo, yo lo conformaba todo; todo era parte de mí y nada era algo diferente.

Hasta que un instante un ser igual a mí, un ente igual a mí, una esencia igual a mí. Tomó el flujo de energía con su pluma, trazó lentamente palabras creadas por las mías y escribió lentamente, delicadamente, desesperadamente…

Sobre un mundo de completa nada, de una idea abstracta inspirada en nada, que se auto generaba sobre la nada, que anhelaba mitigar su soledad, crear vida, regar vida, cultivar vida, formando un flujo de energía que creó lo existente, lo viviente, lo evidente, pero nada mitigó su soledad…

Un buen hombre, en un buen día, el cual era el mismo ser, tomó una hoja y junto al flujo de energía escribió vida…

Narrando sobre la nada y sobre un hombre que anhelaba crear vida, para dejar de estar solo, el cual descubre que escribiendo excluía la soledad.